Poe para niños

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¿Sería procedente y correcto que niños de 9 a 11 años tengan como libro de lectura los 'relatos de miedo' de Edgar Allan Poe? Este autor es reconocido como el "inventor" del género de suspense y crimen, del relato de terror e, incluso, del policíaco. Desde luego fue pionero en todas esas tramas y su llamado 'terror gótico' ha inspirado un montón de mitos sobre historias de terror que ahora han pasado a la cultura popular. Entonces, ¿es conveniente como recomendación para lectura infantil o juvenil? Pues no solo conviene, sino que merece la pena acercarse a Poe desde muy jóvenes.

Teniendo un mínimo cuidado con la edición escogida, que sea una buena y correcta adaptación para la edad marcada (siempre a partir de 9 o 10 años), Allan Poe puede ser el autor preferido de nuestros hijos. Manejar los miedos es algo intrínseco al desarrollo infantil y juvenil. Con 5 años se comienza a "conocer" los miedos sobre ciertos personajes, brujas, monstruos, demonios, zombies...con el doble de edad, 10 años, esos temores han sido asimilados, incluso se pasa por una atracción hacia el terror. Los niños se sienten atraídos por películas de miedo, por historias divertidas de fantasmas, ellos mismos quieren disfrazarse de zombies o monstruos y manejan, sin problemas, esa atracción o rechazo por lo terrorífico. 

Poe tiene historias muy truculentas, aunque hasta las que parecen más difíciles de adaptar se podrían considerar aptas para niños, pues lo eficaz en Allan Poe es la gran originalidad de la trama y su enorme capacidad de intriga y misterio. Respetando esos elementos de la obra de Poe, la adaptación puede gustar, incluso encantar, a los jóvenes lectores. 

Edgar Allan Poe nació en Estados Unidos en 1809. Quedó huérfano muy pequeño, siendo educado por un hombre de negocios, John Allan, que conocía a sus padres. Los negocios eran con Inglaterra sobre todo, por lo que el joven Allan recibiría una educación británica. De vuelta en EEUU, llegó a ser un periodista de cierta fama por su estilo ágil y elegante. Escribía en muchos periódicos para ganarse la vida, aunque su vocación literaria era la poesía. Se casó en 1835 con su prima de trece años, Virginia Clemm. Una década después, en 1845, publica su famoso poema "El Cuervo", inspirado quizá por el mal presagio de la enfermedad de su mujer, que muere en 1847 de tuberculosis. Él morirá en controvertidas circunstancias poco después, en 1849 con apenas cuarenta años. 

Nuestra recomendación personal

Julio Verne para niños y jóvenes


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Comentar a sus hijos que deben leer a los clásicos les pondrá cara de póquer. Es una lástima que autores como Julio Verne (1828-1905) se estén arrinconando a favor de los autores contemporáneos de éxito. No es que aconsejemos que su hijo deje a Harry Potter para acudir a la lectura obligada de Verne o de otros autores clásicos. Más bien, es una recomendación sana a que amplíen su catálogo de lecturas con historias que les sorprenderán por lo ingeniosas e imaginativas que siguen siendo a pesar de tener  más de 150 años.

En el caso de Julio Verne, además, se da la circunstancia de que creó (inconscientemente) todo un género literario. Se dice que es, junto a H. G. Wells, el inventor del género de la ciencia-ficción. Aunque al autor le gustaba más considerarse un divulgador de la ciencia, encantado con los progresos tecnológicos de su tiempo, deseaba que estos conocimientos llegasen a los más jóvenes y al mayor número de personas. Esa fue su principal motivación para acercarse a la literatura, pues provenía, por imposición paterna, del gris y aburrido mundo de la abogacía. 

Escultura dedicada en  el puerto de Vigo a Julio Verne

Verne tuvo que distanciarse de la vida más cómoda que su familia de juristas le procuraba para realizar su vocación literaria. Y debe ser que el hambre agudiza el ingenio porque, al retirarle su padre la "financiación" a sus actividades de escritor, surgieron las increíbles historias de este precursor de la literatura fantástica y de ciencia ficción. Aunque en su caso, casi podemos hablar de autor profético. Acertó con exactitud que aún sorprende en varios progresos que hoy día son tecnologías normalizadas, como los helicópteros, los submarinos, las naves espaciales o la ya imprescindible televisión...

Cerrado por vacaciones; el origen de las vacaciones (pagadas o no)



No, no me lo diga. Usted también está de vacaciones o está pensando en tomarlas en breve. Bueno, es lo normal o el tener vacaciones se procura hacer algo normal en estas fechas. El verano es el periodo más indicado para unas jornadas vacacionales más largas. Sin embargo, eso de hacer vacaciones durante casi un mes es algo extraño en la historia del mundo. Las cosechas y el ganado no permiten tomarse vacaciones. La caza y la pesca dependen de unas temporadas precisas, el resto del tiempo no se está de vacaciones, se suele estar a la espera. Será con la industrialización y la preponderancia urbana que el trabajo por cuenta ajena se haga mayoritario, en empresas (fábricas) o entidades públicas al servicio de las ciudades (funcionarios). Ese trabajo regulado, por horas y semanas, necesitaba periodos de descanso. Veamos cómo se consiguieron.

Hablamos de las vacaciones "universales", para todos


Se debe aclarar que estamos contando el origen de las 'vacaciones universales' o la vacación (temporada sin obligaciones) que consiguió la clase social más numerosa, la trabajadora. No cuentan los largos periodos que se tomaban los patricios romanos en sus villas campestres vigilando la labranza del verano, dejando sus obligaciones en la urbe durante ese tiempo estival. Ni tampoco podemos contar como vacaciones, la moda que tuvieron los nobles del siglo XVIII de abandonar en verano las grandes ciudades y buscar la frescura de ríos y lagos en palacetes veraniegos. No, hablamos del 'derecho a vacaciones', un derecho que consiguió estar articulado en la Declaración Universal de Derechos Humanos. 

En concreto es el artículo 24 y dice así:“Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”. (19-12-1948) 

Origen del Museo; breve historia de los museos

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia

El origen del museo como elemento cultural de masas solo tendría doscientos años. Sin embargo, la semilla de los museos se encuentra en remotas actividades del ser humano. Atesorar y coleccionar es algo tan viejo como la humanidad. Los tesoros de reyes y las colecciones de exvotos y reliquias religiosas son dos claros ejemplos de exponer y clamar por el reconocimiento individual o colectivo. Muchas catedrales se han levantado sobre las reliquias de un Santo. En España la maravilla de la catedral de Compostela es muestra de ello y todo un museo vivo del que gozar.

De la Antigüedad proviene etimológicamente el término "Museo", del griego 'mouseion' (casa de las musas) y del latín 'museum', que será palabra recuperada en el Renacimiento por su afán de mirarse en los clásicos. La Iglesia usaba el Arte para enseñar y adoctrinar, fue de las primeras instituciones en conservar y mostrar objetos con valor artístico y simbólico, como las mencionadas reliquias. Monarcas como los Reyes Católicos reúnen colecciones como símbolo de poder y con un sentido ya de preservar objetos con "identidad nacional".

Claro está que esos objetos de las colecciones reales podían ser vistos solo por unos privilegiados, los mismos monarcas o sus círculos más íntimos. No será hasta el Renacimiento que se ampliará el público de los "tesoros" y colecciones. Ahora la nueva clase social, la burguesía, quiere emular a reyes e Iglesia como propietaria de objetos de prestigio. El burgués mecenas de arte se convierte en el primer coleccionista privado. Los Medici, por ejemplo, sin ser conscientes tenían en su palacio de Via Larga un prototipo iniciático de museo, pues permitían las visitas a las colecciones de objetos de arte o de prestigio que custodiaban.